Compliance penal

El Compliance se refiere en esencia al buen cumplimiento de las normas. Sin embargo, en un entorno empresarial cada vez más complejo, con exigencias en distintos ámbitos, y requisitos diversos para cada proceso, función y actividad, el buen cumplimiento de las normas no puede darse por sentado dentro de la empresa, sino que debe velarse porque efectivamente se esté cumpliendo.

Por otro lado, el Compliance Penal les permite a las organizaciones avalar ante autoridades y terceros su grado de cumplimiento conforme a un estándar; demostrando no sólo su compromiso con la legalidad sino con las buenas prácticas del sector y aquellos que asuma voluntariamente. Este tipo de garantías es cada vez más exigido por clientes y en procesos de contrataciones públicas, en un entorno global en donde la lucha contra la corrupción y el blanqueo de capitales adquiere cada vez más protagonismo.

El compliance penal va más allá de la mera implementación de sistemas de prevención de delitos en las sociedades.

Una empresa que cuente con un modelo de compliance, podrá tener una mayor visibilidad de su funcionamiento y un mayor control sobre el mismo. Así las decisiones de negocio serán más acertadas, reduciendo al máximo cualquier tipo de riesgo, ya sea legal o reputacional.

Por otro lado, un sistema preventivo de este estilo sirve como aval de cara a terceros, pues demuestra que la empresa cumple tanto con la legalidad como con las buenas prácticas del sector.

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